martes, 12 de febrero de 2013

EL PIANISTA


Haciendo zapping, di con la historia en mudo, de un anciano, afinador de pianos, ciego de nacimiento, genio de pura sangre.
Al parecer toda su vida se dedicó al arte de perfeccionar el sonido, la melodía, la música y es por ese afán que más que un empleo fue una entrega del alma, cientos de pianos pasaron por sus manos para transformarse en instrumentos de lujo y placer.
Observar sus manos fue como leer el entre líneas de una vida particular y admirable. Un mundo donde los colores son innecesarios, porque para sentir, un solo sentido basta.
En la longevidad que supera cualquier expectativa extraordinaria, este hombre aun se destaca y es reconocido por una actividad elegida por pocos, y necesaria para muchos.
Al final, me preguntaba, cuando mueren los genios… ¿adónde va todo ese talento, esa experiencia y el reconocimiento?...
Y supe que hay gente que no debió nacer nunca por ser parásitos sociales, por malvados, por egoístas o por irresponsables, y hay gente que no debería morir  jamás, por excelentes, por admirables, por abnegados e iluminados.-
Luly
Colón, 03 diciembre 2012

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